Si tienes el JR Pass y te preguntas qué visitar después de la ruta clásica Tokio - Kioto - Osaka - Hiroshima, te recomiendo terminar tu viaje en la ciudad de Kagoshima.
En el sur de Japón, Kagoshima es un destino algo menos turístico del que poca gente habla en internet. ¿Quizá porque hay pocas cosas que hacer?, me dirás.
Después de pasar 3 días allí en octubre de 2022, solo puedo rendirme ante la belleza de esta ciudad.

En concreto, es una ciudad de unos 600 000 habitantes con un volcán todavía activo justo enfrente: Sakurajima. Su particularidad son sus numerosas aguas termales, calentadas por el volcán. No es raro encontrar baños públicos en plena ciudad, y a precios irrisorios.
¿Cómo llegar a Kagoshima?
Se llega fácilmente en shinkansen (el tren bala japonés). Desde Tokio, el trayecto dura unas 6 h 30. No te aconsejo especialmente hacer el viaje directo, porque perderás mucho tiempo en el transporte. Mejor sal desde Fukuoka si ya estás por la zona: el trayecto solo te llevará 1 h 30.
Con el JR Pass no tendrás que pagar nada, ¡es la ventaja de comprarlo antes de viajar a Japón! Si no, el billete cuesta 10 600 yenes solo ida (unos 70 €).
El avión es otra alternativa, y puede salir más barato si viajas desde Tokio u Osaka. Úsalo como último recurso si te preocupan las emisiones de carbono.
Visitar la ciudad de Kagoshima
En Kagoshima, las actividades principales son la visita al volcán, el jardín Sengan-en y los onsen (baños públicos).
Dicho así, puede parecer poco, como si no mereciera la pena ir hasta el extremo sur de Japón, ¡pero nada más lejos de la realidad! Hay mucho que hacer en los alrededores de la ciudad. Entenderás por qué en la siguiente parte.
Aquí tienes, en primicia, el mapa con la lista de cosas que hice y que te recomiendo hacer al menos una vez si vas a Kagoshima.
Pero empecemos por la visita a Sakurajima, que para mí es una de mis mejores visitas en Japón y algo imprescindible al llegar a Kagoshima.
Visitar el volcán Sakurajima
Sakurajima es uno de los volcanes más activos de Japón. No es raro verlo echar humo, ya sea de día o de noche. Pero no te preocupes: ¡recorrer sus alrededores no es peligroso!

En el menú de la visita: un poco de senderismo, unas vistas preciosas de Kagoshima desde el volcán y un baño público.
Cuando llegues después de tomar el ferry, gira a la derecha. En esa dirección están las principales actividades.

Para empezar, la ruta de senderismo te permitirá ver el volcán muy de cerca. Por el camino te cruzarás con gatos que vendrán a pedirte comida. Casi no hay desnivel, así que es muy cómodo para contemplar el paisaje sin quedarte sin aliento. Aun así, te recomiendo llevar calzado de trekking para ir más cómodo.
Al final de la ruta llegarás al mirador de Karasujima, desde donde tendrás unas vistas muy bonitas de Sakurajima.
Después tienes dos opciones: o vuelves por el mismo camino, o tomas el autobús para dar la vuelta completa al volcán. Enfrente del mirador está la parada de autobús que te lleva a varios miradores: a unos cientos de metros está el mirador de Akamizu y, al otro lado del volcán, el mirador de Yunohira.
La línea de autobús Sakurajima Island View pasa cada 30 minutos y te permite dar la vuelta completa al volcán en algo menos de 1 hora. Para en las principales actividades y te devuelve al ferry, así que no tendrás problemas con el transporte público.

Yo decidí volver sobre mis pasos para disfrutar de los baños públicos. Muy cerca del ferry hay un centro donde podrás relajarte en las aguas termales con unas vistas espléndidas: Sakurajima Magma Onsen Hot Spring.

La entrada cuesta solo 500 yenes, ¡y puedes quedarte todo el tiempo que quieras! Eso sí, no olvides que hay que entrar al agua completamente desnudo: así lo mandan las costumbres japonesas.
El jardín Sengan-en
Al norte de la ciudad está el jardín Sengan-en, conocido por los japoneses por sus numerosos jardincitos y sus vistas a Sakurajima. Puedes llegar con la línea de autobús Kagoshima City View.
Una vez allí, admira la extensión de sus zonas verdes, dignas de un auténtico jardín zen. Te dejo que juzgues tú mismo con estas fotos.

En cuanto al precio de la entrada, tienes dos opciones:
- Por 1000 yenes, tienes acceso al jardín y al museo Shoko Shuseikan
- Por 1500 yenes, tienes acceso al jardín, al museo y a la casa de la familia Shimadzu.
Yo solo visité el jardín, porque creo que el museo todavía no estaba abierto en ese momento. Aun así, ¡disfruté mucho del paseo por el jardín!

Para más información sobre el museo y la casa, te invito a consultar directamente la web oficial de Sengan-en.
El baño público Myouban no Yu
Kagoshima no solo es conocida por sus preciosas vistas de Sakurajima, sino también por sus numerosos baños públicos repartidos por toda la ciudad.
Hay uno en concreto que me gustó mucho, por lo cerca que está de la estación principal y porque me lo recomendó el anfitrión de mi albergue: el baño público Myouban no Yu.
A solo 5 minutos de la estación, podrás recargar pilas en las aguas termales o, mejor aún, darte tu baño de la noche antes de volver al albergue a dormir. ¡El plan perfecto para desconectar después de caminar todo el día por la ciudad!
Pero baño público significa estar desnudo. No olvides llevar tu propia toalla y ropa para cambiarte si no piensas ducharte al volver.
El precio es de solo 420 yenes. Como fanático de los onsen que soy, no me arrepiento ni un poco de gastar ese dinero en mi propio placer.
¿Qué comer en Kagoshima?
Para ser sincero contigo, solo probé dos restaurantes, y los dos eran de ramen. Reconozco que no hice mucho esfuerzo por probar otros platos: mi prioridad eran los onsen y la aventura, antes que la comida.
Si te gusta el sushi, te invito a probar este restaurante del que me habló un japonés durante una charla en el albergue, pero que por desgracia no tuve tiempo de probar: Mawaru Sushi Mekkemon Dolphin Port.
Aun así, los dos restaurantes de ramen me sorprendieron mucho. Uno tenía un ramen especial con tripa de ternera; el otro, algo más tradicional, tenía un sabor muy intenso.
Satsuma Wajo-Men Kagaribi
El restaurante Satsuma Wajo-Men Kagaribi es lo que podríamos llamar un restaurante sencillo y sin pretensiones. La fachada no parece gran cosa, pero los platos que ofrece tienen una pinta buenísima.

Basta con ver la pasión con la que los dueños preparan sus platos para saber enseguida el veredicto final. La barra es bastante estrecha, pero eso es lo que le da un ambiente tan cercano.
Yo elegí el ramen con tripa de ternera. ¿Qué mejor que viajar también a través del paladar?
¡Y la verdad es que me gustó bastante! Se nota bien el sabor del ramen, pero lo que marca la diferencia es la textura algo gomosa de la tripa, que hace que el plato sea muy original.
Aunque su aspecto puede echar para atrás a más de uno, para vivir una auténtica experiencia culinaria, solo puedo recomendártelo.
Kyūshū misonoya tenmonkanten
El segundo restaurante de ramen es, en mi opinión, algo menos conocido, porque no se hace notar tanto como los demás. Así que entré sin pensarlo en este restaurante llamado 九州みその屋 天文館店 (kyūshū misonoya tenmonkanten).

Para mi sorpresa, el plato que elegí estaba buenísimo. El caldo tenía un sabor intenso que daba aún más sabor a los fideos. El huevo y la carne estaban en su punto, con una textura que se deshacía en la boca.
Un detalle a tener en cuenta: pocos turistas se aventuran a entrar, porque la carta solo está en japonés.
¿Qué hacer después de Kagoshima?
Más que una ciudad, Kagoshima es también una prefectura llena de rincones a los que van muy pocos turistas, o ninguno. El motivo es que algunos lugares son bastante difíciles de alcanzar sin coche. Aunque hay autobuses, sus horarios son muy variables.
Pero si tienes tiempo para descubrir esta preciosa prefectura, te recomiendo sin dudarlo visitar los siguientes lugares.
El santuario Kirishima
Si pasas por Kagoshima y tienes tiempo, te invito sin dudarlo a visitar este precioso santuario perdido en medio del bosque.

Para llegar desde Kagoshima, puedes tomar el tren local desde la estación central en dirección a Miyazaki. Bájate en la estación de Kirishima-Jingu y toma después el autobús que sale delante de la estación hacia el santuario.
Ojo, porque el autobús pasa a horas muy concretas. Si lo pierdes, tendrás que esperar 1 o incluso 2 horas al siguiente. Y hablo con conocimiento de causa. ¡Menos mal que, por pura casualidad, conocí a dos japonesas muy amables que me llevaron en coche hasta allí!

La ciudad de Kirishima
Además de su santuario, la ciudad de Kirishima es lo que podríamos llamar el Japón rural.
Lo que la hace tan interesante es el ambiente que se respira. El paisaje es tan impresionante que parece sacado de un anime. Pasear por ella casi te haría olvidar la visita al santuario.

Para mí, es un destino imprescindible para quienes quieren ver la vida real en Japón. Hay campos hasta donde alcanza la vista, pequeños arroyos que corren junto a las casas y, como guinda del pastel, vistas al volcán Sakurajima.
Llegar es bastante sencillo si vienes del santuario. En la entrada del santuario hay una parada de autobús que te lleva directamente a la ciudad.
Bájate en la parada de Kubota (estará escrita en japonés con los caracteres 久保田, o presta atención al anuncio de la siguiente parada): allí te espera una sorpresa.
Quizá no lo adivines, pero se trata de aguas termales, ¡esta vez privadas!

Por 20 € la hora, esto es lo que te espera en este lugar precioso e idílico.
La vuelta a Kagoshima se hace, por supuesto, en tren desde la estación de Kokubu. Seguramente tendrás que caminar unos 30 minutos desde las aguas termales hasta la estación.
La ciudad de Ibusuki
Antes de hablarte de Ibusuki, tengo que confesarte que no conocía este lugar en absoluto.
Tardé 2 días en decidirme a visitarlo, porque ya no tenía ni idea de qué ver después de Kagoshima y Kirishima. Sobre todo porque esta última me dejó completamente impresionado, y la recordaré siempre.
Y como siempre, Japón me tenía reservada una sorpresa en cada nuevo descubrimiento.
Ibusuki está al sur de Kagoshima y se llega en tren local en dirección a Makurazaki. Tendrás que bajarte en la estación de Ibusuki.
La ciudad es conocida sobre todo por sus numerosos onsen tradicionales. Algunos tienen más de 100 años y los mantienen los propios vecinos. Su lado tradicional está en que están construidos totalmente en madera, igual que la caseta que los cubre.

Son sobre todo los vecinos de la ciudad quienes vienen a relajarse en estos baños, porque son muy baratos. Calcula unos 300 yenes para disfrutarlos todo el tiempo que quieras.
Siguiendo con el tema, encontrarás un lugar muy especial donde podrás darte un baño de arena caliente. Para ello, tienes que ir a Saraku Sand Bath Hall.
Es justo el tipo de lugar que uno quiere probar al menos una vez en la vida. Te tumbas en la arena y te cubren todo el cuerpo, salvo la cara, hasta formar un montículo, como si estuvieras en un ataúd. Como la arena se calienta con el agua termal que sube del subsuelo, enseguida notarás el calor que desprende.
Según dicen, este método tiene beneficios para el cuerpo, porque ayudaría a eliminar toxinas a través del sudor.
Y para terminar, antes de volver a Kagoshima, te invito a pasar por mi restaurante de ramen favorito, por no decir EL favorito de todo Kyushu: Menya Jiro.

Como una imagen vale más que mil palabras, te dejo imaginar el sabor del ramen que elegí. ¡«Itadakimasu», como diría un japonés antes de empezar a comer!
¿Cómo moverse por Kagoshima?
Lo que no falta en Kagoshima es transporte público. Entre el autobús, el tranvía y el tren local, tendrás donde elegir para moverte.
En cuanto al autobús, aquí tienes el recorrido completo de la línea Kagoshima City View, ideal para dar la vuelta a la ciudad y visitar los principales lugares:

Para el tren local, te invito a planificar tus trayectos con antelación con una aplicación como NAVITIME Japan Travel o Google Maps. Solo tienes que indicar la estación de salida y la estación más cercana a tu destino, la hora a la que quieres salir, y tendrás el horario exacto y la duración del trayecto.
¿Dónde dormir en Kagoshima?
Como Kagoshima es una ciudad poco turística, hay menos albergues donde alojarse varias noches que en Kioto, por ejemplo.
Yo probé 3 albergues distintos. Cuando estuve en Kagoshima no había ningún turista, así que era bastante difícil encontrar gente con la que hablar.
El primer alojamiento (que en realidad no era un albergue) lo llevaba una vecina que ofrecía un espacio para que los viajeros durmieran en el suelo.

Lo mejor era la anfitriona, una persona muy simpática que hacía todo lo posible para que te sintieras a gusto. Lo peor, que no hablaba inglés. Chapurreando cuatro palabras en japonés conseguía hacerme entender, pero las conversaciones no daban para mucho. Por desgracia, este alojamiento ya no está disponible.
El segundo alojamiento es Shiroyama Guesthouse Banvina. Está cerca del centro, así que tiene una ubicación perfecta para moverse, ya sea a la estación principal o por la ciudad. Aun así, cuando pasé allí una noche no había casi nadie. Tómalo con cautela, porque fui justo cuando reabrieron las fronteras tras el covid.
Por último, el tercer alojamiento, Guesthouse Banvina, está justo al lado de la estación principal. Esta vez hay una zona común para conocer a otros viajeros, y conocí a muchos más que en los dos anteriores. Es un buen punto de partida para empezar tu estancia.
Conclusión
Mi opinión sobre Kagoshima en pocas palabras: ¡un flechazo! Nada como una ciudad donde se vive bien y con paisajes que quitan el aliento.
Tómate 3 días como mínimo para admirar con calma los principales lugares. No es raro dar con rincones encantadores.
Ya sea en tren, en autobús o incluso a pie, hay bastante transporte público para moverte rápido. No te costará llegar a algunos lugares más apartados si decides alejarte de la ciudad.
En cuanto a la gastronomía, por desgracia no puedo recomendarte platos típicos de Kagoshima, porque todavía no los he probado. Pero te invito a pasarte por los restaurantes de ramen de la sección «¿Qué comer en Kagoshima?».
¡Espero haberte dado ganas de visitar esta maravillosa ciudad volcánica!




